La actividad industrial en Plaza Huincul, en la provincia de Neuquén, se desarrolla en un entorno donde la seguridad, el control operativo y la trazabilidad no son conceptos abstractos, sino condiciones indispensables para sostener la operación en el tiempo. En este contexto, la gestión preventiva se vuelve un factor estratégico que atraviesa personas, procesos y tecnología.
En la planta operada por New American Oil en la zona, este enfoque se traduce en prácticas concretas: planificación integrada, coordinación entre áreas, protocolos claros y herramientas tecnológicas que permiten medir mejor, anticipar desvíos y tomar decisiones con información confiable.
Un contexto operativo que exige gestión integrada
La dinámica diaria requiere una articulación constante entre planta, logística, áreas comerciales y administración. Esta integración permite ordenar información crítica, proyectar escenarios productivos y tomar decisiones basadas en datos, con impacto directo en la seguridad y la continuidad operativa.
Las proyecciones de corridas para el último trimestre de 2025 reflejan una operación estable, con un crecimiento moderado y sostenido. La combinación de transporte por camión y oleoducto permite equilibrar la logística, optimizar recursos y reducir puntos de fricción operativa. Para sostener este esquema, los sistemas de gestión industrial en Plaza Huincul cumplen un rol clave: acompañan el volumen de actividad sin aumentar la exposición al riesgo.
Gestión de seguridad y emergencias: roles claros y protocolos efectivos
Uno de los pilares de la gestión de seguridad en la planta es la definición precisa de roles y responsabilidades ante situaciones de emergencia. La reciente readecuación del rol de emergencias permitió ordenar funciones, clarificar quién interviene en cada instancia y estandarizar la forma de actuar frente a distintos tipos de incidentes.
Se actualizaron responsabilidades por puesto, se estableció un canal de contacto único y se reorganizaron protocolos y checklists según el tipo de evento, como primeros auxilios, incendios o derrames. Este trabajo reduce la improvisación en momentos críticos y mejora la velocidad y calidad de respuesta ante cualquier contingencia.
La gestión de emergencias, además, no se concibe de manera aislada: la coordinación con actores externos forma parte del esquema preventivo. En este sentido, la jornada de trabajo conjunta con el cuartel de Bomberos Voluntarios de Plaza Huincul permitió entrenar escenarios reales, evaluar instalaciones clave —hidrantes, sistemas de espuma, alarmas y comunicaciones— y revisar procedimientos por turno.
El ejercicio validó tiempos de respuesta, ajustó la coordinación entre producción y EHS, y dejó mejoras concretas incorporadas al plan de emergencias y a las capacitaciones posteriores. Para una operación industrial como esta, ese tipo de trabajo conjunto es un multiplicador: ordena la respuesta, refuerza la preparación y mejora la seguridad real, la del día a día.
Cultura organizacional: de la reacción al aprendizaje
La seguridad no depende solo de procedimientos escritos. En Plaza Huincul, la cultura organizacional cumple un rol central: el enfoque está puesto en aprender de los desvíos y transformar cada incidente o hallazgo en una oportunidad de mejora.
El cambio cultural implica dejar atrás la lógica de la culpa y reemplazarla por preguntas más productivas: qué ocurrió, cuál fue el impacto y qué se puede hacer distinto para evitar que vuelva a suceder. Esto se traduce en prácticas simples y potentes: reportar temprano, pedir ayuda a tiempo y cerrar acciones con aprendizajes claros.
En esa línea, la puesta en vigencia del SGI NAO 2.0 refuerza la mirada de mejora continua. El sistema establece un marco común para la seguridad, la estandarización de procesos y la trazabilidad, con una proyección de implementación del 75% como umbral para alcanzar objetivos iniciales. Entre los próximos pasos se destaca la tarjeta online de reporte de hallazgos, que permitirá cargar, seguir y cerrar desvíos en tiempo real desde móviles y PCs, además de capacitaciones breves por turno para facilitar su adopción.
Tecnología aplicada al control operativo y la trazabilidad
La incorporación de tecnología es un componente clave dentro de la gestión industrial. La instalación de un caudalímetro másico en la línea de abastecimiento representa un avance relevante en términos de control y medición.
Este equipo permite medición directa de masa con temperatura compensada, lo que se traduce en controles más finos y reportes confiables para conciliaciones regulatorias y comerciales. Integrado al SCADA, aporta trazabilidad en tiempo real, alertas operativas y tableros de seguimiento con indicadores concretos: porcentaje de error permitido, disponibilidad del equipo y desvíos detectados.
En términos operativos, esto impacta en variables críticas: proyecciones de consumo más precisas, mejor lectura de mermas y mayor control sobre rendimiento. En términos de gestión, mejora la calidad de la información y fortalece la toma de decisiones.
Infraestructura y flexibilidad operativa
Otro avance relevante fue la habilitación y puesta en funcionamiento de nuevos tanques en el parque de almacenamiento. La habilitación del TK414 por 15 años, junto con la conexión de los tanques TK400 y TK403, permite separar crudos por especificación, mejorar el control de calidad y aumentar la capacidad de proceso.
Este esquema aporta flexibilidad operativa, reduce cuellos de botella en almacenamiento y permite una planificación más eficiente de corridas, sin afectar la producción ni comprometer los estándares de seguridad.
Gobierno técnico y mejora de la confiabilidad
El fortalecimiento del gobierno técnico también forma parte del enfoque de mejora. La incorporación de una Jefatura de Oficina Técnica consolida el desarrollo de proyectos y la ingeniería de procesos, con foco en estandarización, mejora continua y resultados medibles.
Esta función articula el trabajo entre operaciones, mantenimiento y EHS, priorizando iniciativas con impacto directo en seguridad, calidad y costos. En el mediano plazo, ese “orden técnico” es el que sostiene la confiabilidad operativa: menos variabilidad, más control y mejores decisiones.
Seguridad, eficiencia y trazabilidad como ejes de largo plazo
La experiencia operativa en Plaza Huincul muestra que la gestión de seguridad, emergencias y control operativo no es un conjunto de acciones aisladas, sino un sistema integrado. Roles claros, coordinación con actores locales, tecnología aplicada y una cultura orientada al aprendizaje permiten sostener una operación segura, eficiente y preparada para los desafíos futuros. En el caso de NAO, este tipo de gestión no solo fortalece la seguridad y la continuidad: también consolida trazabilidad, ordena la información crítica y mejora la previsibilidad operativa, especialmente en escenarios de mayor demanda y exigencia.




